viernes, 16 de agosto de 2013

Tu Índice de Masa Corporal (IMC)



¿Necesito bajar de peso? ¿Tengo que adelgazar? ¿Cuánto peso me sobra? ¿Qué margen de peso puedo considerar "normal" para mí? Estas son preguntas que nos hacemos muchos cuando nos vemos por la mañana en el espejo. Y las respuestas no son sencillas, porque intervienen factores como la edad, el sexo o la complexión natural de cada uno, y estos son aspectos difíciles de incluir en una fórmula de cálculo sencilla. Las mejores respuestas, desde luego, las encontrarías en la consulta del médico endocrino.
 
A modo orientativo diremos que, aunque históricamente se han utilizado diferentes métodos para saber el grado de sobrepeso de una persona, la comunidad científica actualmente coincide en que el Índice de Masa Corporal (IMC) es el más fiable en este sentido. La forma de calcular el IMC para una persona es sencilla: dividimos el peso (en kilos) entre la altura (en metros) al cuadrado:


Debemos pesarnos, sin ropa, a primera hora de la mañana. Así, por ejemplo, para una persona que pese 97,5 kilos y mida 1,76 metros, Su IMC se obtiene del siguiente modo:
 
 


Disponiendo ya de este dato, podemos leer el resultado en la siguiente tabla:
 

                                                                        IMC
                                                           DESDE        HASTA

 


En nuestro ejemplo, la persona estaría con una obesidad moderada (obesidad I).
 
Aunque resulta muy útil, el Índice de Masa Corporal no lo dice todo. En los últimos años se ha descubierto que, ante un sobrepeso determinado, es importante para la salud la forma en que la grasa se distribuye en el cuerpo.



martes, 6 de agosto de 2013

Consejos para ejercitarse en las vacaciones

Realizar actividad física no solo es bueno para nuestro cuerpo sino también para nuestra mente.

Tener una rutina de ejercicios ayuda a mejorar la calidad de vida a y a sentirnos mejor con nosotros mismos.

Pero ¿qué es lo que pasa cuando uno está de vacaciones? Por lo general se hace una interrupción de cualquier tipo de gimnasia para disfrutar de los placeres como viajar y comer cosas ricas. Pero como todo en la vida tiene sus grises, se puede viajar y mantener el ritmo diario de ejercicios.

Hacer ejercicios en las vacaciones

Algunos consejos para no abandonar tu rutina deportiva en las vacaciones son:

Planear. Consultar con el hotel en donde te vas a hospedar si hay gimnasio, pileta o algún otro tipo de lugar en donde se puede realizar actividad física.

Armar la valija deportiva. Es importante no olvidar de llevar ropa deportiva. Zapatillas, pantalones de gimnasia y remeras para ese fin.

Averiguar el clima del destino. Si el clima es cálido hay más opciones de hacer ejercicio en algún parque o lugar abierto, si es que donde vas no hay gimnasio disponible. Siempre hay que ser original y tratar de buscar la forma de ejercitar en otros lugares.

Organizar los horarios . Esto depende del tipo de viaje que vayas a realizar, pero lo preferible es separar 1 0 2 horas de la mañana para hacer ejercicio ya que después durante el día y más tarde en la noche se realizan más actividades.
Si no tenés una rutina deportiva armada, no hay problema. Es cuestión de innovar:

Conseguir un mapa y recorrer la ciudad caminando. Caminá todo lo que puedas. Además de conocer mejor la ciudad, vas a quemar calorías y relajar la mente.

Si te animás, una buena idea es alquilar una bicicleta y salir a andar por las calles. Pedaleando se conoce bastante y se hace uno de los mejores ejercicios.

Si estás en un lugar de playa, lo ideal es hacer caminatas por la orilla del mar. No hay nada más relajante que esa actividad y sin darte cuenta vas a caminar mucho.

Estos ejercicios realmente no cuestan nada y pueden ayudar a mantenerte saludable durante todo tu viaje. Cualquier otro consejo es bienvenido.

jueves, 1 de agosto de 2013

Practicar deporte, un consumo de energía durante y después


Que la practica deportiva nos ayuda a quemar calorías y es una de las mejores maneras de mantener el peso todos lo sabemos, pero muchos de nosotros no tiene en cuenta que al practicar deporte ponemos en marcha un mecanismo que nos lleva a consumir más calorías incluso cuando estamos en reposo.

Habitualmente las personas deportistas suelen consumir más alimento que el resto. Esto no se debe a que estas personas tengan gula sin más, sino que la mayor ingesta de alimento tiene una sencilla explicación, y es que el organismo consume más calorías por sí mismo y por ello necesitamos más alimentos para poder mantener correctamente los niveles que el cuerpo necesita para poder sobrevivir.

Es importante que prestemos especial atención a esto y sepamos que practicar deporte solo es el germen para desencadenar un proceso de consumo energético continuo. Ante todo el ejercicio es una de las mejores maneras que tenemos de acelerar el metabolismo y con ello aumentar el consumo calórico del organismo. En ningún caso solamente los efectos del ejercicio se verán durante la práctica sino que el cuerpo se mantendrá activo mucho después de haber terminado de practicar el ejercicio.

Esto se debe a que mientras hacemos deporte nuestro cuerpo comienza un proceso mediante el cual consumimos más oxígeno debido a que las diferentes partes del organismo lo requieren para hacer frente al esfuerzo que estamos llevando a cabo.

Este proceso respiratorio aumenta la quema de calorías de nuestro cuerpo mientras realizamos ejercicio, pero no solamente esto sucede durante el momento en el que ejecutamos la actividad, sino que se prolonga horas después de haber terminado de entrenar, ya que el cuerpo experimenta una fase de recuperación en la que el consumo calórico sigue siendo alto.

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En el caso de las personas que tienen una mayor masa muscular este proceso se mantiene aún más tiempo, ya que al contener un mayor número de fibras los músculos consumen más energía para funcionar correctamente incluso en reposo.

Debemos saber que simplemente, por el hecho de tener unos músculos mayores necesitamos más alimento, pues el cuerpo nos los va a pedir, ya que el mantenimiento de las mismas requiere un alto consumo energético.

Si a este consumo habitual de las fibras le añadimos el provocado por el ejercicio aeróbico en el que la respiración es mayor obtenemos un alto consumo energético que debemos tener en cuenta, y saber que es una de las mejores maneras de acelerar el metabolismo y mantener un cuerpo en perfectas condiciones. Es por ello fundamental que practiquemos ejercicio pues no solo los efectos se notan mientras lo llevamos a cabo, sino que perduran después.